Corrupción en el Perú: un mal impregnado en todas las generaciones


La corrupción es el cáncer de la sociedad, que penetra la entraña moral de sus integrantes. Está inserto en el ciudadano y hasta en los poderes del Estado. Siempre primando el bien común ante los intereses mayoritarios.
Este mal está presente desde que un conductor ofrece una coima a un policía de tránsito, y este en vez de ejercer correctamente su labor la recibe sin escrúpulo. Hasta el dinero sucio que recibe un alto funcionario como soborno de una empresa, para que esta pueda tener la buena pro de una obra y así banquetearse con la plata de todos los peruanos.
Para saber en qué momento se jodió el Perú y cuándo empezó este problema que siempre está y estará presente en todos los gobiernos, se debe retroceder al siglo XVI, al régimen colonial. Donde los virreyes se contaminaban por la vehemencia de querer aumentar su patrimonio.
Los cargos eran comprados al representante del rey. El dueño del puesto comprado ejercía su función a diestra y siniestra. Explotando y maltratando a los indígenas, para que ellos trabajen y generen más ganancias que significaban mayor dinero para el jefe y una miseria para los trabajadores.
Los supervisores que tenían que estar a favor del estado y velar por sus intereses eran comprados, para que hagan de la vista gorda ante todos los abusos que se generaban. A ellos no les importaba, tenían más prelación en su persona que los demás.
Esta enfermedad también se daba en el contrabando. La mercadería pasaba fácilmente sin ningún control, sin pagar el erario correspondiente. Los comerciantes eran los principales beneficiados por este acto, porque pagaban un “pequeño unto”, para transitar sus productos sin problemas.
Regresando al tiempo actual esta peste sigue latente, pero ahora se da de diferentes maneras, y es el pan de cada día en los titulares de medios serios de la sociedad. Cada día sale un alcalde, gobernador, funcionario en investigación por peculado y colusión.
El 46% de los peruanos considera más importante el problema de la delincuencia y la falta de seguridad que la corrupción, según la IX Encuesta Nacional contra la Corrupción, realizada por la ONG Proética. No se toma en cuenta que a partir de este se da la total ineficiencia en las instituciones.
La gente ya no confía en el Poder Judicial, Poder Legislativo, y en el Poder Ejecutivo e increíblemente espera que este mal crezca porque el 53% creerá que va a aumentar en el quinquenio siguiente, según Proética.
Da una tremenda pena que el país, cuna de grandes escritores, poetas y músicos se vea resquebrajado por la corrupción. Este mal debe ser atendido de forma eficiente y ser escudriñado bajo lupa por todos los peruanos, y por fin dejar de escuchar la expresión que se caló en la memoria de cada generación, “el Perú es un país tercermundista y en vías de desarrollo”.
FUENTE


Anngel Abimael

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